Mas listos pero mas gordos

Una rosquilla  con azúcar nos da la energía suficiente para alimentar al cerebro todo el día. Un hominido del pleistoceno necesitaba 10 manzanas para obtener la misma energía. La rosquilla cuesta un euro .Para las 10 manzanas, un homínido, debía andar de 2 a 3 kilómetros. No debería extrañarnos que dos de cada tres españoles tengamos sobrepeso.

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Si buscamos en Amazon la palabra “diet” encontraremos más de 100.000 libros con esa palabra en el título y en donde se proponen unos 25.000 métodos diferentes para adelgazar. No deja de resultar curioso que con toda esta literatura, gran parte de la población tenga sobrepeso; y lo que resulta más preocupante, es que cada vez hay más sobrepeso en la población infantil. ¿Acaso no sabemos leer? ,¿por qué es tan difícil adelgazar?. Solamente hay un culpable; a nuestro cerebro le gusta comer.

Muchas dietas funcionan a corto plazo —como la dieta Atkins, alta en proteínas y sin carbohidratos—, aunque a costa de mareos y sensación de hambre, además de efectos secundarios tales como estreñimiento o problemas renales o la dieta Dukan, que es un misil directo al hígado; eso no le gusta al cerebro.  Algunos de estos libros los escriben nutricionistas que compran el titulo por internet y que juegan con la esperanza de las personas en adelgazar con poco esfuerzo, es decir, sin pasar hambre o sin moverse mucho .En relación con estas dietas, baste decir que Atkins murió de sobrepeso bastante joven y Dukan ha sido condenado por prácticas médicas dudosas. Ningún estudio serio científico avala estas dietas, aunque es evidente que si se deteriora la función renal o hepática, adelgazas.

Las dietas fracasan en primer lugar porque no le gustan al cerebro. Pasar hambre es desagradable, ningún mamífero hace dieta voluntariamente, comer pescado hervido no da ningún placer. Nuestro sistema nervioso provoca la sensación de hambre, como la de sed para que actuemos en consecuencia . Enseguida nos volvemos irritables y el cerebro empieza a obsesionarse con la comida según avanza la dieta y finalmente, se abandona. Solamente una de cada diez personas que inician una dieta mantiene el peso perdido pasados tres años. Sobre todo si lleva toda la vida con sobrepeso, porque su cerebro está configurado para comer. La gente que mejor pierde peso es aquella que lo ha ganado de manera puntual por un embarazo, una ruptura emocional, un cambio de trabajo… precisamente porque su conducta natural es otra, no la puntual por la que ha ganado peso.

Cuando adelgazamos bruscamente por una dieta, el cerebro detecta la escasez de alimentos que venimos tomando y reduce nuestro gasto energético en todo lo que no sea esencial y hace que gastemos menos calorías, justo lo que no queremos!. Hasta un año después de seguir una dieta, nuestras hormonas (grelina y leptina entre otras)  siguen emitiendo señales para comer más. Evolutivamente el cerebro actúa como si estuviéramos pasando una hambruna y se adapta para sobrevivir. No sabe que la nevera está a 5 pasos.

Como todos los seres vivos, nuestro sistema nervioso está orientado a sobrevivir y reproducirse. La conducta está dirigida a esos objetivos por encima de todo, pero primero hay que comer y luego reproducirse.

Una vez más, el intento de comprender estas circunstancias desde la perspectiva de la evolución y el entorno en el que hemos evolucionado durante millones de años, arroja luz al asunto. Las necesidades alimenticias humanas han evolucionado bajo circunstancias completamente diferentes a las que existen actualmente en las dietas y estilos de vida. Miles de millones se enfrentan a la circunstancia evolutivamente insólita de tener comida de sobra. En algún punto de nuestra evolución un homínido sufrió una mutación que le permitía digerir el azúcar con una extraordinaria eficacia. La glucosa directamente al torrente sanguíneo para producir energía y la fructosa al hígado para metabolizarse en glucógeno y grasa como reserva energética. Ahí tenemos la penitencia.

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Existe una dieta válida durante millones de años de evolución, más del 99% del tiempo de la existencia del género homo, y otra dieta que tiene sólo unos diez mil años, menos del 1%. ¿a cuál de ellas está adaptada nuestro cuerpo y busca nuestra conducta, consciente e inconscientemente? .

La dieta del 99% se basa en carbohidratos o azúcares complejos (frutas, verduras) que liberan la energía lentamente mientras que la dieta del 1% se basa en azúcares simples y féculas (de alto índice glucémico como zumos, pasta, arroz blanco, refrescos) que inunda la sangre de azúcar (glucosa y fructosa)  y obliga al páncreas y al hígado a trabajar para producir insulina y metabolizar la glucosa el primero y metabolizar la fructosa el segundo. Este consumo se ha relacionado con una enfermedad discordante llamada diabetes tipo 2.

La dieta del 99% consumía grasa de animal salvaje con suerte un par de veces a la semana. La dieta del 1% consume grasa de animales de granja, 1 o 2 veces al día y grasas trans en productos industriales. Resultado : hipertensión y colesterol alto, entre otras cosas.

La dieta del 99% obliga masticar los alimentos y a gastar más energía en digerirlos (si, hacer la digestión gasta calorías) y la del 1% nos da los alimentos procesados que hace que no cueste energía digerirlos y además en forma de partículas pequeñas como hamburguesas, purés, zumos o o pasta dando más superficie de acción a las enzimas digestivas y por tanto sacando más calorías a los alimentos en menos tiempo. Por último, la fibra es fundamental para el tracto intestinal y para la absorción lenta de los nutrientes, en lugar de la que se produce muy rápida con los modernos alimentos de alto índice glucémico que al final termina convertida en grasa.

Los primates tiene un 6% de grasa corporal y un humano delgado 12%. Esto es debido a que nuestro cerebro consume 5 veces más energía, en proporción, que los cerebros de otros mamíferos debido a nuestras capacidades cognitivas. Es el órgano que más energía consume y además necesita azúcar (glucosa) directamente, ya que no puede metabolizar la energía desde las grasas. Dado que unos minutos sin el aporte de glucosa al cerebro significa daños fisiológicos irreparables, hemos evolucionado a un cuerpo que es experto y muy eficiente almacenando energía para que el cerebro tenga un aporte constante. Ser más listos hace que seamos más gordos.

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Comer tres veces al día es algo que hacemos desde hace 5000 años, mas o menos. Durante los millones de años anteriores se comía cuando se podía, como lo hacen el resto de animales, tras mucho esfuerzo de búsqueda y a veces, pasando días sin probar bocado. Si los elementos que más energía producen son los azúcares y las grasas, es normal que estemos dispuestos a comer de ellos hasta hartarnos. Es decir, al cerebro le encantan las “bombas calóricas” , satisfacen su centro de recompensa (casi como el sexo o las drogas) y hay genes específicos para que produzca esa satisfacción (genes FTO). No hay más que ver el número de pastelerías comparado con el verdulerías.

Lo niños piden “chuches” porque su cerebro experimenta placer  (el neurotransmisor dopamina se libera en el núcleo accumbens) cuando las desean y cuando las comen, y las chuces son básicamente azúcar. Cuando comen acelgas hervidas, su cerebro experimenta menos o ningún placer, nuestras madres lo saben.

Hay una dieta que funciona el 100% de las veces, siempre que no tengas obesidad mórbida, ( más del 30% de IMC) . Perderás unos 0,5  kilos por semana:

  • Corre o anda 5 kilómetros, 5 días a la semana (es curioso pero la gente no sabe que se gastan prácticamente las mismas calorías independientemente de la velocidad a la que corras). Son 20-25 minutos de tu tiempo diario.
  • Desayuna y come lo mismo pero en la cena come la mitad de lo que venías comiendo. al principio cuesta pero se tratar de cambiar una conducta, no de hacer algo puntual.
  • Los refrescos y la bollería industrial sólo ocasionalmente .

Lo importante de esta “dieta” es que supone un cambio de hábitos a largo plazo .El cerebro tiene que cambiar la conducta y hay que tener mucha paciencia, hacer ejercicio y comer menos. Modificar los circuitos de recompensa del cerebro tarda tiempo pero son definitivos. Como veras no se está hablando de que tipo de comidas, eso afectará más a tu salud, pero no tanto al peso.

En resumen, nos gusta el azúcar , la grasa y la sal. Nos da placer comerlo, así de simple. Eso ha sido evolutivamente beneficioso porque nos ha ayudado a sobrevivir cuando el acceso era limitado y costaba mucho esfuerzo conseguirlo. Comer hasta reventar la grasa de un animal podía ser la diferencia entre vivir y morir, y el que vive se reproduce. Ahora nuestra evolución cultural ha permitido que esos recursos estén disponibles sin límite y muy concentrados. Además nuestra actividad física en comparación con nuestros antepasados es 4 veces menor. Deberá ser nuestro cerebro el que limite su consumo y nos obligue a movernos más o el sobrepeso nos acompañará siempre.

 

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Acerca de Mario Fernandez

Antropología y Neurociencia
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