Hablemos de sexo

¿Porqué vemos el sexo de manera diferente los hombres y las mujeres?. Abundan bromas, chistes y leyendas urbanas. En el fondo surge una pregunta: ¿que es natural y  no se puede evitar salvo que lo reprimas ? y ¿que es aprendido o cultural y, por consiguiente, condicionado a donde naces y creces?.

Solemos verlo desde la perspectiva psicosocial de nuestra cultura y esto es un error porque olvidamos que nuestra biología se ha “fabricado” para vivir en otro entorno donde no hay anticonceptivos, papeles de matrimonio, o padres ofendidos que salvaguarden la honra de su hija.

Hemos evolucionado durante millones de años y por tanto tenemos que hacernos estas preguntas desde ese punto de vista y no desde la sociedad occidental del siglo XXI. El concepto que explicaba en el post anterior , el entorno donde hemos evolucionado (EEA) y vivido el 99 % de la existencia de la especie y no el entorno donde vivimos ahora.

Ahí van unas preguntas :

¿Por qué un hombre puede practicar sexo en el asiento de un coche, sin casi ver la cara de la prostituta a la que acaba de pagar y para una mujer hacer algo similar es algo, generalmente, inconcebible?

No se juegan lo mismo, el hombre unas gotas de esperma y la mujer un embarazo. En el fondo, siempre esta el hecho ineludible de la reproducción, que es lo que nuestro organismo espera cuando se practica sexo. La mujeres busca calidad y el hombre cantidad de manera biológica y eso implica unas pautas de comportamiento consciente e inconsciente en nuestra especie.

¿Por qué hay continuos casos que relacionan a integrantes de la iglesia con el sexo y no hay casi de adicción a la heroína entre ellos?

Desde el punto de vista de búsqueda de placer, las dos experiencias causan placer hedónico y además la heroína es de más fácil acceso y termina en un menor escándalo si se descubre.  La respuesta es que  no hay impulso biológico a consumir heroína si no la has probado antes y, por el contrario, sí lo hay y muy fuerte a practicar sexo o un sustituto del mismo, aunque nunca lo hayas probado.  Nuestra naturaleza nos impulsa al sexo para la reproducción; fuera de esto, son los condicionantes culturales que los reprimen en unos casos o los potencian en otros.

Los cerebros de los integrantes de la iglesia no son inmunes a la testosterona o a los estrógenos. Otra pregunta interesante ¿por qué prácticamente  el 100% de los casos de estos abusos son cometidos por hombres y no hay casos de mujeres ?

¿De donde vienen las  “leyendas” sobre que a la mujer nunca le apetece y al hombre le apetece siempre?

En realidad la naturaleza hace que les apetezca a los dos, pero de diferente manera. Es la ley de la oferta y la demanda. Una mujer normal tiene acceso al sexo siempre que quiera, solo tiene que salir a la calle y pedirlo, es un bien abundante. El hombre tiene acceso al sexo de manera ocasional y normalmente tras mucho esfuerzo, es un bien escaso. Por tanto la mujer es la que regula la oferta.  Este principio fundamental ha primado en la evolución de nuestro organismo , esculpiendo dos diferentes cuerpos y dos diferentes cerebros. El sexo está en el cerebro no debajo de la cintura.

Los machos de los mamíferos (incluido el hombre)  están en celo 365 días por 24 horas. Nuestra producción de testosterona es bastante constante, no tenemos secretos. La producción hormonal de la hembra es como un tobogán, va por épocas y en el caso de la mujer cada vez que ovula.  En el caso de la mujer cuando no ovula tienen un índice de 0,7 de fantasía sexual y cuando ovula 1,4, osea el doble. La persona que invente un dispositivo a distancia para saber qué mujer esta ovulando y cual no, se hará millonario porque duplica la posibilidad éxito en el cortejo.

Si a esa probabilidad le añades la teoría de la “tía cachonda”,  avalada por genetistas como Simon Levay, que indica que las hermanas de varones gays son más proclives a mantener relaciones sexuales y por tanto procrear para compensar la probable falta de descendencia de sus hermanos, tenemos que: chica ovulando y con hermano gay es casi triunfo seguro.

No obstante los datos están ahí, las entrevistas nos dicen que las mujeres casadas tienen menos interés en el sexo con su marido según pasan los años (no deja claro si con otro si). Probablemente tenga que ver, una vez más, con la biología, el hombre puede seguir procreando hasta un edad avanzada y la mujer no.

¿La hormonas son tan importantes como dicen?

Si, sobre todos las que produce el cerebro. Por ejemplo, la vasopresina en el hombre y la oxitocina en la mujer controlan el apetito sexual de manera diferente, el primero más agresivo y asertivo y el segundo más emocional y cariñoso.

Dos especies de topillos , uno de las praderas y otro de las montañas tienen diferente conducta: unos son fieles y buenos padres y otros infieles y desapegados . La única diferencia es el equilibrio de los receptores de neurotransmisores vasopresina y oxitocina segregadas por la neurohipófisis en el cerebro.

El cambio en la concentración de una hormona en el cerebro puede hacer que una niña en solo seis meses pase de reírse cuando su padre canta en voz alta en el centro comercial a que se avergüence de ello.  Solo ha cambiado la concentración de unas hormonas en el cerebro, es el paso a la pubertad.

Existe una sustancia química de uso extendido que, curiosamente, también es capaz de incrementar los niveles de oxitocina y, en principio, la empatía: es el MDMA, conocido coloquialmente como la droga de fiesta, el éxtasis. .

Para poder evaluar la importancia de las hormonas, cuando a las mujeres que se preparan para una operación de cambio de sexo se les administran andrógenos. El resultado es que  mejoran en los test de rotación mental y empeoran en los de fluidez verbal.

Un poco de humor : “un experimento muestra la diferencia de procesos cognitivos entre un hombre y una mujer cuando deciden tomarse una copa y acostarse : nótese que los hombres están mas focalizados y que las mujeres tienen un gran actividad secundaria”

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¿y el orgasmo?

Un estudio de Andrea Burri y Lynn Cherkas reveló que cuanto más empática es una mujer y más capaz de comunicar sus sentimientos, es decir más inteligencia emocional, más capacidad orgásmica desarrolla .

Según Tim Spector, la heredabilidad de la capacidad orgásmica es del 30-40 por ciento, lo cual es bastante. Este dato es interesante en mujeres porque 1 de cada 6 no experimentan jamás un orgasmo, mientras que 1 de cada 12 son multiorgásmicas y los alcanzan con facilidad. Aunque el 98 por ciento de los hombres llegan al orgasmo en las relaciones sexuales con penetración, sólo un tercio de las mujeres lo consiguen sin ayuda manual.

La inteligencia emocional está relacionada con la empatía e involucra a las neuronas espejo. De modo que, para las mujeres, sentirse relajadas y ser capaces de reconocer los sentimientos y emociones de su pareja (y los propios) es muy importante para alcanzar el orgasmo, ya sea mediante la masturbación o el coito. Esto pone de manifiesto la diferencia enorme entre hombres y mujeres y la tremenda complejidad de factores de control que subyace a la sexualidad femenina. Una analogía para comparar ambos sexos sería el interruptor de on y off de una lámpara en los hombres, mientras que las mujeres tienen el panel de control de la cabina de un jumbo, pero sin piloto automático

Experimentos, antes inimaginables, en EEUU y Países bajos realizaron una resonancia magnética funcional a mujeres mientras se masturban (¡todo sea por la ciencia!) dando resultados sorprendentes:

  • Desconectan su corteza orbitofrontal, relacionada con el comportamiento social, en público y la vergüenza para poder llegar al orgasmo. Esa es la razón que mujeres aparentemente reservadas cuando están cerca del orgasmo se convierten en “tigresas”. En los hombres ese cambio no es tan acentuado.

  • Activaban su corteza prefrontal relacionada con la autoestima, la empatía y la autovaloración.

  • Sorprendentemente, hay unas cuantas conexiones entre el proceso del orgasmo y el dolor que implican rutas nerviosas y cerebrales, de ahí la afición de algunas personas a ciertas prácticas sexuales relacionadas con el dolor controlado.

El hombre enamorado, al ver una imagen de su pareja,  activa más su área de procesamiento visual, esto es debido a la importancia del aspecto físico, “tiran más dos tetas que dos carretas” . En la mujer, cuando contempla la imagen de su pareja, se activa menos el área de procesamiento visual y más las regiones cognitivas ligadas a la memoria y la atención. En resumen, el hombre mide las expectativas a corto plazo , “aquí te pillo aquí te mato“ y la mujer a medio, largo plazo.

Dejo una pregunta para reflexionar :

Analizando las estadísticas en internet, donde cada uno en su intimidad consume lo que le apetece, y por tanto es sincero, nos encontramos con algo asombroso. ¿Porque los varones heterosexuales consumen mucha pornografía de hombres transexuales pero les repugna la pornografía estrictamente gay, donde dos hombres tienen relaciones? y ¿Por qué las mujeres, al contrario, consumen pornografía lésbica de mujeres pero no de transexuales femeninos? .  

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Acerca de Mario Fernandez

Antropología y Neurociencia
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Una respuesta a Hablemos de sexo

  1. Sonia dijo:

    Me encanta tu blog.

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